Mérida, Yucatán, a 10 de octubre de 2025.– Con una profunda atmósfera de fe, esperanza y alabanza, la comunidad parroquial se congregó para participar en la Santa Misa Carismática, un encuentro lleno de oración, música y renovación espiritual que reunió a decenas de fieles en la Parroquia local.

El encuentro inició con la oración de protección, dirigida por la hermana Lupita, quien invitó a los asistentes a ponerse de pie y elevar su voz en súplica al Padre, pidiendo la cobertura y fortaleza del Espíritu Santo:

“Padre Santo, Padre bueno, yo te alabo y te bendigo… que la sangre de tu Hijo Jesucristo me cubra y me proteja”, pronunció la comunidad en unidad, entregando su vida y su corazón a Dios.

Tras la oración, la asamblea se llenó de júbilo con cantos de alabanza que resonaron entre palmas y sonrisas. Himnos como “Te alabo con el corazón”, “Que viva Cristo” y “Así se alaba a Dios” encendieron el fervor de los presentes, quienes expresaban su fe a través del canto y el movimiento, viviendo una auténtica fiesta en el Espíritu.

🙏 Un encuentro de liberación y esperanza

Durante la homilía, el sacerdote celebrante reflexionó sobre el Evangelio de San Lucas, destacando la acción liberadora de Jesús frente al mal:

“El corazón que se aparta de Dios deja entrar la oscuridad. Pero quien busca el bien y se mantiene firme en la fe, aunque viva dificultades, experimenta la paz y la presencia de Cristo en su vida”, señaló el presbítero, exhortando a los fieles a perseverar en el bien y mantener la unidad familiar.

El mensaje fue recibido con atención por la comunidad, que participó con devoción en cada momento de la liturgia. De manera especial, se ofreció una oración por Jimena, una joven que celebró sus 15 años de vida, agradeciendo a Dios el don de su existencia y renovando su compromiso cristiano.

💫 Oración, sanación y consagración

Al finalizar la Misa, se vivió un momento profundo ante el Santísimo Sacramento del Altar, cuando la hermana Lupita dirigió oraciones de sanación interior y liberación.
Con voz firme, invitó a los presentes a poner a los pies de la cruz todo dolor, resentimiento o carga interior:

“Señor Jesús, permítenos soltar las cadenas del dolor, perdonar y ser perdonados. Que tu Espíritu Santo sane, purifique y transforme nuestras heridas”, oró ante el silencio conmovido de la asamblea.

Muchos fieles elevaron sus manos en señal de entrega y gratitud, mientras el coro interpretaba “Muévete en mí”, creando un ambiente de recogimiento y consuelo espiritual.

Posteriormente, se realizó una oración de purificación, en la que todos los presentes pidieron al Señor ser cubiertos por su preciosa sangre y librados de todo mal.

“Que la sangre de Cristo purifique mi cuerpo, alma y espíritu”, repetían los asistentes al unísono, en un gesto de profunda fe y renovación interior.

🎶 Una noche para el alma

El encuentro concluyó con cantos de júbilo y alabanza, entre ellos “Alabemos su gloria y su poder” y “Este es el día que hizo el Señor”, que acompañaron el envío final.
El sacerdote impartió la bendición solemne, deseando que cada familia regresara a su hogar con el corazón lleno de paz, alegría y esperanza.

“Con la alegría que el Señor nos ha permitido vivir este encuentro, pueden ir en paz”, expresó el celebrante al despedir a los fieles.

Entre aplausos y sonrisas, los asistentes se retiraron agradecidos por una noche en la que, a través de la oración, la música y la fe compartida, renovaron su encuentro personal con Cristo y su deseo de vivir bajo la fuerza del Espíritu Santo.

(Funte: Joel Ordaz Ortegón)