Mérida, Yucatán a 13 septiembre 2025. – Con gran entusiasmo y la participación de las capillas y centros pastorales, la parroquia celebró el pasado viernes 12 de septiembre el inicio del curso pastoral 2025-2026, en una jornada que reunió a la comunidad para dar a conocer el calendario parroquial de actividades y renovar juntos el compromiso de caminar en unidad.

La celebración eucarística fue el marco en el que se presentó el programa de trabajo para el nuevo ciclo, que estará marcado por el impulso a la vida comunitaria, tema central de este año pastoral. Durante la homilía, el presbítero dirigió un mensaje a los presentes en el que exhortó a redescubrir la dimensión fraterna de la fe.

“Una espiritualidad auténtica no se vive en soledad ni en el aislamiento. Cuando alguien centra su fe únicamente en sus propios proyectos o servicios corre el riesgo de caer en actitudes autorreferenciales que debilitan la vida de la Iglesia. Somos parte de un todo, de un solo cuerpo; distintos carismas, pero un mismo Espíritu”, expresó el sacerdote.
El mensaje buscó invitar a los fieles a superar la tentación del individualismo, que a menudo limita la misión de la Iglesia. “El Espíritu Santo nos impulsa siempre al encuentro, a servir, a integrarnos en la comunidad. Lo que busca el maligno es dividir, mientras que el Espíritu nos llama a la unidad”, enfatizó.

Un año dedicado a las comunidades de vida
Como parte de este inicio de ciclo, se recordó que el 2025-2026 estará centrado en el fortalecimiento de las comunidades de vida, pequeños grupos integrados por familias, jóvenes y niños que se convierten en espacios de oración, reflexión y convivencia fraterna. A través de ellos, se pretende dar continuidad a la misión evangelizadora de manera más cercana y cotidiana.

Entre las actividades programadas destacan la Semana de la Biblia, las asambleas comunitarias y otros encuentros de formación, que buscan abrir espacios de diálogo, oración y trabajo conjunto. “Tenemos que regresar a los orígenes: caminar juntos, escuchar y ser luz en nuestro entorno. No es una estrategia, es un estilo de vida eclesial”, puntualizó el presbítero.

Compromiso diocesano
El arranque del curso pastoral también estuvo acompañado de un llamado a sumarse con mayor compromiso al proceso diocesano que se impulsa en la arquidiócesis. Desde la vida parroquial, señaló el sacerdote, se puede aportar a la construcción de una Iglesia más cercana a la gente, alegre y transformadora.
La celebración concluyó con un momento de oración comunitaria, en el que los fieles encomendaron al Espíritu Santo los frutos del nuevo curso, pidiendo fuerza y unidad para seguir trabajando en la misión evangelizadora.

De esta manera, la parroquia no sólo inauguró un nuevo calendario de actividades, sino que reafirmó su convicción de ser una comunidad viva, que busca caminar unida y en fraternidad, fortaleciendo la fe desde lo cotidiano.
(Fuente: Joel Ordaz Ortegón)




